NARRADORES DEL TESORO. SEIS PUNTOS EN EL MAPA PARA SEGUIR BUSCÁNDOLO

Ernesto Pérez Zúñiga



1. Vivimos una época privilegiada para acabar con el pesimismo en torno a la creación literaria y la necesidad de leer.

Hay que reivindicar la literatura como el gran tesoro del individuo en su intimidad: al lado del que ocupa la música, las obras maestras del cine y el disfrute de la amistad y del amor: todas ellas pueden convertir el tiempo más importante del día o la noche –a lo que injustamente se le llama ocio- en un momento de plenitud.

En este sentido, la narrativa tiene, entre otras, una virtud clara: rescatar al lector de las cadenas cotidianas a través de una historia que divirtiéndole, ya sea mediante el placer o el dolor, le haga sentir la emoción de un mundo ficticio y reflexionar sobre un mundo real: el suyo propio (precisamente, porque el mundo propio pertenece a un mundo compartido).

Sin embargo, en la sociedad editorial y literaria se ha dado por hecho en los últimos años que los lectores leen por la ley del mínimo esfuerzo y se impulsa un tipo de literatura en las que el lector no encuentra la suficiente potencia estética e intelectual.

Pero el resto de la sociedad no está de acuerdo:

Dos pruebas ejemplares:
-Las numerosas reediciones de autores clásicos (donde los lectores sí encuentran esa intensidad) por parte de muchas editoriales. La reciente creación de nuevas colecciones de este tipo por parte de las editoriales más importantes.
-El éxito de películas poco convencionales en su planteamiento formal y en su contenido. Si esto ocurre con el cine para un público muy amplio, ¿por qué no puede ocurrir con la literatura contemporánea?

Vuelvo al principio:
Hay que reivindicar la literatura como el gran tesoro del individuo en su intimidad.

2. La responsabilidad de las editoriales (grandes y pequeñas, en cualquier formato):

Tomar conciencia de ella, valga la redundancia, tomar conciencia de su responsabilidad cultural.

La gran mayoría de los lectores leen lo que las grandes editoriales quieren vender.

Cuando se da importancia comercial a la literatura más rica, el gusto de los lectores también se enriquece.

Comparemos lo que había en las estanterías de un hogar español normal hace veinte años con lo que hay ahora, ahora que el nivel de lectura ha crecido considerablemente.

3. La responsabilidad del escritor:

No conformarse con escribir un libro que no busque la tensión de forma y contenido de los clásicos.

Indagar una vanguardia del estilo y de la idea y de la diversión (catarsis o juego) en el libro que va a entregar al lector.

Inyectar la mayor riqueza posible en su obra: una intensa calidad de forma y contenido.

Lograr un libro que sea vivienda del lector; a donde éste quiera regresar siempre.

4. Estamos en una época privilegiada, pues, en cuanto a la forma, no ha habido nunca tantas posibilidades narrativas, una tradición literaria que usar, mezclar y a partir de la cual inventar según las necesidades de la historia.

Intentando que el lenguaje sea la carne de la historia que se está contando y del punto de vista desde el que se está haciendo.

De manera que todo impulso creativo novedoso esté justificado en el intento de narrar o describir el funcionamiento de la realidad.

Dado que toda emoción tiene un ritmo y una sintaxis propia.

La experimentación formal tiende al fracaso cuando obedece al capricho o al alarde del autor.

Sin embargo, tiende al triunfo cuando es coherente con su contenido.

Y triunfa cuando es entendida y disfrutada por el lector (insisto en el ejemplo del cine: la experiencia muestra hasta qué punto el público está dispuesto a aceptar la novedad en las formas narrativas).

5. Estamos en una época privilegiada para hacerlo, pues, en cuanto el contenido, nunca ha habido tantas historias por contar. El poder de la información descubre diariamente cientos de ellas en todo el planeta, individuales y colectivas. El poder de la invención descubre diariamente cientos de ellas en todo el planeta, individuales y colectivas.

Al menos una parte de los lectores de hoy precisan que el narrador asuma compromisos.

Que narre historias que remuevan pensamiento y emociones en el lector, mostrándole la inmensa variedad de panoramas vitales que existe en una sociedad (y en su historia) que la ideología dominante pretende mostrar uniforme y satisfecha.

Mostrándole la inmensa variedad de panoramas vitales que existe en otras sociedades (y en su historia) que la ideología dominante pretende ignorar.

Mostrándole la inmensa variedad de panoramas que existe en la naturaleza (y en su historia) que la ideología dominante pretende mostrar como propiedad del ser humano.

Mostrándole la inmensa variedad de la imaginación consciente e inconsciente.


6. Estamos en una época privilegiada para acabar con el pesimismo que hay en torno a la creación literaria y la necesidad de leer.

La gente de ayer ha muerto. Los que no han nacido heredarán y esperan. Todo depende de los que hoy estamos vivos.